La magia del chocolate (I): su origen
¿De dónde surgió el chocolate? Bueno
cuál
la pregunta, tal la respuesta. Existen muchas dudas acerca de
su origen. Muchos dicen que se originó en México,
otros señalan que los pueblos antiguos, allá por
la parte norte de América del Sur, ya lo conocían,
y sabían qué hacer con esta extraña semilla.
Sin embargo, nadie sabe exactamente como se descubrió.
En la actualidad, sabemos mucho acerca de esta exquisita combinación
de pre-hispanidad y modernidad, que no sólo acapara todas
las miradas, sino que fue hecha como un verdadero regalo divino
para el mundo entero.
El chocolate es un alimento hecho de semillas de una planta autóctona
del Nuevo Mundo llamada cacao y, por alguna razón de dictado,
probablemente hecha muchos años atrás, se conoce
como cocoa en países de habla inglesa. La palabra chocolate
proviene de Chocolatl una posible combinación de la palabra
maya chocol que significa caliente, y la palabra azteca
atl que significa agua. En los tiempos más
remotos, el cacao era utilizado en América Central como
una forma de pago. Su gran valor provenía de las dificultades
en su cultivo pues los frutos eran difíciles de conseguir
y muy costosos.
Los olmecas, quienes florecieron en el sureste de México
entre 1200 y 400 a.C pudieron haber sido los primeros en cultivar
el cacao; los mayas de América Central empezaron a hacer
uso de éste cerca de 500 a.C. y los aztecas de México
lo cultivaron por los años 1500. En todas estos grupos
el chocolate formó parte vital del aspecto cultural. En
efecto, en la tradición Azteca, el cacao jugó un
papel muy importante. Según reza una de sus leyendas, el
Dios Quetzalcoatl era el jardinero del paraíso y allí
cultivaba un árbol que brindaba el vigor y la fortuna.
De sus semillas se preparaba el chocolate, que era una bebida
reservada para los príncipes. Los mayas, por otra parte,
creían que el fruto del cacao tenía poderes mágicos
y que la bebida de chocolate simbolizaba la sangre. Por ello,
los sacerdotes lo utilizaban en ceremonias religiosas, rituales
y curaciones. Era considerado, además, un estupendo afrodisíaco.
Algunas fuentes indican que el emperador Azteca Moctezuma, creyendo
que el conquistador español Hernán Cortés
era la reencarnación del Dios Quetzalcoatl y a quien la
situación se le dio a pedir de boca, le ofreció
la bebida a su llegada a México para darle el tratamiento
debido a una divinidad. En general, el chocolate estaba reservado
solo para aquellos de alta posición social.
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