Las pirámides de Teotihuacán
Las pirámides son construcciones usuales en diversas civilizaciones.
Su construcción ofrece gran estabilidad debido a que los
diseños son monumentales en su base y, a diferencia de
los edificios tradicionales que conocemos, es muy difícil
que se desmoronen. En el continente americano, éstas se
levantaron como el centro geográfico y social de las ciudades
precolombinas, en amplios espacios rodeadas por recintos sagrados
o plazas ceremoniales cuyos templos se ubicaban en la cima o el
interior de las mismas. El conjunto más conocido y visitado
en la actualidad es el yacimiento arqueológico situado
en los alrededores de ciudad de México y conocido como
las pirámides de Teotihuacán, que quiere decir "el
lugar de los dioses".
Estas pirámides tienen un núcleo hecho de adobe
y cubierto de estuco y de piedra, al cual se le adicionó
una moldura labrada con relieves geométricos. Según
las leyendas, los conquistadores españoles lograron ver
los ídolos que se ubicaban en la plataforma. Por lo visto,
estos eran de piedra pero estaban revestidos de oro.
En el conjunto, se tienen en cuenta fundamentalmente las pirámides
del Sol y la Luna. La pirámide del Sol, con 65 metros de
altura, es la mayor y está orientada hacia el horizonte,
justamente, por donde se oculta el sol. La pirámide de
la Luna, por su parte, señala el inicio del recorrido por
la Vía o Calzada de los Muertos. En 1971, equipos de arqueólogos
descubrieron una gruta debajo de esta pirámide y, desde
este momento, los trabajos se concentraron en realizar más
hallazgos y comprender su naturaleza. Un equipo internacional
e interdisciplinario, liderado por Rubén Cabrera y Saburo
Sugiyama, que había iniciado su búsqueda en 1998,
puede presumir en la actualidad de haber descifrado parte de los
secretos de Teotihuacán. Los expertos encontraron entierros
de hombres que fueron sacrificados y sepultados en posición
de flor de loto. Esto, sin embargo, es curioso, afirman los investigadores,
pues no cabe duda de que tales formas de entierro no corresponden
a los teotihuacanos, sino a los mayas, cuyas ciudades se construyeron
a casi 1.000 kilómetros de distancia. Según el grupo
de investigación, esto comprueba un vínculo real
entre las dos culturas que hasta ahora se había representado
exclusivamente por pinturas u objetos artísticos de poca
relevancia.
|