Payada
La payada es una forma poética de improvisación
propia de la pampa argentina (aunque disciplinas similares se
registran en Chile, Uruguay y, en menor medida, en Brasil). Tiene
dos variantes principales, una es la improvisación individual
donde el cantante, llamado payador, improvisa acompañándose
con su guitarra, sobre temas universales o aquellos que le son
propuestos por su auditorio. La otra es la payada de contrapunto
que consiste en una suerte de duelo poético que sostienen
dos contrincantes, con acompañamiento de guitarra. El primero
de los contrincantes propone el tema general de la payada y el
esquema métrico al que debe ceñirse (suelen ser
octosílabos combinados en cuartetas y décimas).
El segundo, que acepta el desafío, realiza una breve exposición
del asunto y la cierra provocando a su contrincante con alguna
pregunta de difícil resolución poética. A
partir de aquí el duelo se extiende indefinidamente, hasta
que alguno de los dos payadores no pueda responder inmediatamente
cuando le llega su turno.
El término "payada" proviene de la voz popular
que designa al campesino: "paya" o "payuca".
Su antecedente directo se encuentra en las pujas verbales de los
gauchos que se encontraban en las pulperías y que se medían
para demostrar quien superaba al otro en ingenio y rapidez. Eran,
además de un entretenimiento, un índice de prestigio
social y el gaucho payador que era vencido con la guitarra se
encontraba obligado a limpiar su honor en duelo de cuchillo.
Hacia la primera mitad del siglo XIX, el gaucho cantor que se
acercaba a las ciudades funcionaba como cronista de la sociedad
iletrada y cantaba las historias recogidas en sus andanzas de
pago en pago. Cantaba a sus héroes de la pampa perseguidos
por la justicia, así como al llanto de la viuda a quien
los indios robaran sus hijos, o a la muerte de algún gaucho
reconocido. Entre esos cantos heroicos de su entorno cultural,
el cantor introducía sus propias hazañas y penurias,
las muertes que debía y las razones con las que las justificaba.
En estas presentaciones empezaron a medirse distintos payadores
para ganar el favor del público y a pugnar por la recompensa
pretendida.
A lo largo del siglo XIX, el arte de los payadores se fue haciendo
cada vez más urbano. Entre 1890 y 1915 se dio lo que podría
llamarse los años de oro de los payadores, cuando su arte
llegó a la mar de la popularidad. En la década del
ochenta los políticos contrataban a payadores para apoyarlos
en sus campañas políticas. Uno de los libros más
importantes de la literatura argentina, el "Martín
Fierro" escrito en 1873, no es otra cosa que la larga payada
donde el gaucho con este nombre cuenta la historia de su vida.
El más legendario de todos los payadores fue Santos Vega
a quien nadie podía superar en las pujas. Se cuenta que
perdió su última payada con Gualberto Godoy, payador
desconocido de quien no se supo nunca nada más después
de la histórica contienda; por esto y por la magnitud de
la victoria, la tradición cuenta que en realidad no era
una persona sino el mismo diablo disfrazado.
A partir de 1915 los payadores fueron perdiendo terreno, sobre
todo con la llegada de la inmigración europea y el surgimiento
del tango. Aunque debilitada, la tradición de estos singulares
duelos verbales subsiste hasta hoy día, sobre todo en el
campo. Por su parte, el tango cantado recuperó muchas temáticas
y formas de canto de la payada; muchos dicen que el estilo de
Gardel es un gran deudor de los payadores.
Vocabulario Adicional:
Ganar el favor del público: to gain the favour,
recognition of the public.
La mar de: lots of.
Apoyarlos en: to support them in.
No es otra cosa: is nothing other than.
La tradición cuenta: as the tradition, story tells.
Perder terreno: to lose ground.
Singulares: unique.
Ser un gran deudor de: to owe a lot to.
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