La mujer chilena y el esfuerzo que empieza a rendir frutos

 

El nombramiento de una mujer en la presidencia de Chile no es un esfuerzo aislado o resultado de eventos pasajeros; todo lo contrario, lo que esto demuestra es el esfuerzo de la sociedad chilena que desde el siglo pasado ha estado de lleno en la búsqueda de un reconocimiento real a uno de sus más importante miembros: la mujer. Ha sido una lucha para hacer presente no solo la consideración de sus derechos políticos sino también su real ejercicio y, por supuesto, su participación en el país como agentes de cambio.


A comienzos del siglo XIX, no se consideraba ni siquiera la posibilidad de que las mujeres fueran educadas en instituciones de educación superior. La cultura en todas sus presentaciones estaba monopolizada por hombres, quienes se reunían para discutir en tertulias y eran quienes tenían acceso a las universidades. Una de las pioneras de la época fue Isabel Le Brun Reyes, quien después de fundar el liceo que llevaría su nombre, logró que en 1876 se firmara el decreto de Amunátegui, que facultaba a las mujeres para ingresar a la universidad. Pese a que en un comienzo tal posibilidad se restringió exclusivamente a las clases acomodadas y a ciertas áreas del conocimiento, la sociedad empezó a abrir sus puertas y a mirar con otros ojos los diversos roles que podían desempeñar las mujeres.


La primera mujer en ingresar a la Universidad de Chile fue Eloísa Díaz, quien junto con Ernestina Pérez, serían las primeras profesionales no sólo de Chile sino también de Hispanoamérica. Su labor no fue nada fácil, pues, además de luchar contra viento y marea con los prejuicios existentes en la época, debían lograr su reconocimiento en el área médica y mantener el espacio para aquellas que a empujones se perfilaban por el mismo camino.


Para 1907, Chile contaba solamente con diez mujeres profesionales: 3 abogadas y 7 médicas. Sin embargo, en 1932 se puso en marcha la Asociación Nacional de Mujeres Universitarias, cuyo objetivo era mejorar las oportunidades culturales, económicas, cívicas y sociales de la mujer. Sus participantes no solo lograron abrirse un espacio en la universidad, sino que también se agruparon dentro de ellas. Esto junto con otras batallas en el área política y económica les permitió ir posicionándose mejor en la sociedad y garantizar su derecho a estudiar y ejercer como profesionales.



Vocabulario:


Todo lo contrario:
just the opposite.


De lleno: fully, adequately.


Hacer presente:
to notify, to remind.


Ni siquiera: not even.


En todas sus presentaciones: in all its forms.


Facultar a: to entitle to.


Pese a que: in spite of.


Empezó a abrir sus puertas: to come to accept.


A mirar con otros ojos:
to consider in a different way.


Contra viento y marea: come what may; come hell or high water.


A empujones: by pushing.


Perfilarse por el mismo camino:
to follow in someone's steps.


Contaba con: to have.


Se puso en marcha: to start.


Abrirse un espacio en: to gain a place at.

 

 

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