Joyas del Caribe
Recientemente la Evaluación Global de los Anfibios (GAA
por su sigla en inglés) produjo un informe en el que ofrece
un estudio profundo acerca del estado de la conservación
de todos los anfibios de América del Norte, Mesoamérica,
América del Sur y del Caribe. Esta zona es particularmente
importante porque en ella se concentran más de la mitad
de las 5743 especies reconocidas de ranas, sapos, salamandras,
y cecilias, entre los batracios más comunes. El informe
compila además información acerca de la taxonomía,
la distribución, la historia natural, y las amenazas para
cada una de las especies. En general, los 229 científicos
que tomaron parte en el análisis han hecho sonar la alarma
para avisar que estas especies están desapareciendo delante
de nuestros propios ojos. La pregunta que surge es si esta crisis
hace parte de la problemática general de biodiversidad
que afecta a otros grupos animales bien conocidos, como las aves
y los mamíferos, o corresponde a un proceso completamente
diferente y con características propias.
De acuerdo con el informe, la fauna anfibia más diversa
se ubica en los países de Brasil y Colombia, entre 700
y mil especies aproximadamente. Ecuador, Perú, México,
Venezuela y Estados Unidos se encuentran, por su parte, entre
los países más renombrados en cuanto a batracios.
Algunas islas del Caribe figuran en la lista pero sus cifras no
son tan significativas. Por esto, parece mentira que, desde una
perspectiva regional, los anfibios del Caribe sean precisamente
los más amenazados (el 84% de las 171 especies de la región).
Estos animales deben luchar codo a codo con dos amenazas fundamentales:
la pérdida de su hábitat y la enfermedad. La primera
es, por lejos, la condición más generalizada y causa
la desaparición gradual y la fragmentación de las
poblaciones. La segunda, apenas descubierta, tiene su origen en
el hongo quitridio, que ha causado, o al menos se sospecha, la
disminución acelerada en las especies de esta zona (casi
el 47%).
Con estos datos, se revela entonces que los anfibios del caribe
están más amenazados que otras especies en el área,
y su merma muestra el estado general de salud de nuestro medio
ambiente: agonizante. Bien dicen que los anfibios son el canario
en la mina de carbón para la biodiversidad; mejor dicho,
los indicadores del estado de las diversas especies.
El informe incluye también una serie de recomendaciones
para la preservación de estas especies. Sin embargo, son
medidas como proteger el área, desarrollar políticas
públicas o promover la investigación acerca del
hongo señalado, que dependen a la larga de los gobiernos
de estas naciones. Las extinciones son progresivas y continuarán
a menos que tales gobiernos, con ayuda de los conservacionistas
y los pobladores en general, les salgan al paso para salvar estas
joyas que están desapareciendo.
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