El mar de los Caribes
Si alguien es de Trinidad y Tobago, Puerto Rico, Jamaica o Curazao
es caribeño y antillano a la vez, pero si esta persona
es de Baranquilla, Colombia, de Puerto Limón en Costa Rica
o de la Isla de Cozumel que hace parte de México, es caribeño
pero no antillano. Esta palabra, conocida como el gentilicio,
se usa para evitar andarse por las ramas y nombrar a aquellos
que son del archipiélago de las Antillas Mayores y Menores.
Caribeño, por otra parte, se refiere a aquellos que viven
en el área del Mar Caribe. Lo interesante del asunto es
que no se necesita ser isleño para ser caribeño;
aunque, es un requisito fundamental ser isleño para ser
antillano. Con este juego de palabras, que más parece un
trabalenguas, es importante señalar que en un momento dado
el Mar Caribe se llamaba Mar de las Antillas, básicamente
por estar ubicado al sur y oeste del arco antillano.
El Mar Caribe alude sin duda alguna al famoso grupo indígena
de los Caribes. Estos llegaron por el sur y el oriente de Venezuela,
empujando a los Arawacos hacia el occidente. Se ubicaron en la
zona montañosa del norte venezolano y lograron establecer
diversas tribus reconocidas como los Caracas, los Cumanagotos
y los Chaimas. Para los conquistadores españoles una de
las cosas más significativas, y que ha pasado a la historia
como su característica fundamental, era su condición
de caníbales. Esto no solo horrorizaba a los europeos,
sino que, en su momento, les dió la oportunidad perfecta
para emprender la persecución de los indígenas y
hacer su ingreso al continente.
Sin embargo, los Caribes como pocos pueblos en la época
de la conquista española lograron enfrentarse y resistir
con tenacidad a los recién llegados. Sus conocimientos
en navegación y su implacable forma de guerra sedujo a
los conquistadores quienes terminaron por asociar el mar que cobijaba
a sus adversarios, con el pueblo mismo. El mar de los Caribes
se convirtió en su mar, hasta terminar llanamente en el
Mar Caribe.
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