El origen del Daiquirí
El cóctel cubano Daiquiri fue inmortalizado mundialmente
por el famoso escritor norteamericano Ernest Hemingway quien vivió
en la isla hasta su fallecimiento y era un cliente fijo del Bar-Restaurante
El Floridita, situado en el casco histórico de la ciudad
de La Habana conocido como La Habana Vieja, patrimonio histórico
de la humanidad. Sin embargo, el origen del Daiquiri se remonta
a finales del siglo XIX y existen dos versiones de su origen.
La versión uno cuenta que esta bebida compuesta inicialmente
por la combinación de dos tercios de aguardiente y un tercio
1/3 de jugo de limón se origino en los campos de batalla
durante la segunda guerra de independencia de Cuba. Era sin dudas
un calmante para la sed de los independentistas cubanos y un excelente
remedio después de recibir heridas o para disponerse al
combate. Algunos preferían endulzarlo con miel. Es ésta
la razón por la que con frecuencia se veía colgar
de las monturas de sus cabalgaduras una botella de canchánchara,
nombre que daban a esta bebida. Según cuenta la leyenda
en junio de 1898 las tropas de norteamericanas que intervinieron
en la guerra de independencia de Cuba contra España, desembarcaron
por las playas de Daiquirí y Siboney en la zona Oriental
de Cuba al mando del general Shafter. El obeso general, como buen
gourmet, tuvo el acierto de descubrir la bebida de los patriotas
cubanos a base de ron, limón y azúcar. Un día,
vestido en su caluroso uniforme de campaña y agobiado por
el calor de la isla caribeña al probarla dijo: "Lo
que le falta es hielo," y así surge el Daiquiri.
La segunda versión del origen de esta bebida cuenta que
a principios del siglo XX, el capitán del Ejército
Libertador, ingeniero Pagliuchi, fue de visita a una mina de hierro
llamada Daiquirí, cerca de Santiago de Cuba, para entrevistarse
con el ingeniero americano Jennings S. Cox, administrador de la
entonces Spanish American Iron Company, para tratar de rescatar
unas minas abandonadas en El Cobre. Después de la jornada
de trabajo Pagliuchi sugirió tomar algo, y cuentan que
en la despensa del ingeniero Cox no había ginebra o vermú,
solamente ron, limón y azúcar, que inmediatamente
pusieron en una coctelera con hielo, lo batieron y se dispusieron
a beberlo. Pagliuchi preguntó: "¿Cómo
se llama este cóctel?" Cox respondió: "No
tiene nombre, debe ser un Ron Sour." Entonces Pagliuchi dijo:
"Ese no es nombre para este cóctel tan fino y exquisito,
lo llamaremos Daiquirí."
Cualquiera que sea la procedencia del Daiquirí, el cóctel
se puso de moda en la barra del hotel Venus de Santiago de Cuba,
a donde por las tardes acudían a beberlo cubanos y americanos,
donde hoy aun se conoce con el nombre de Daiquirí natural.
Más tarde Emilio González cantinero de origen español,
llevo la fórmula del cóctel al hotel Plaza en La
Habana. Fue entonces cuando el dueño del famoso Bar Floridita
en la Habana Vieja llamado Constantino Ribalaigua Vert o Don Constante
lo inmortaliza. Es Don Constante quien, luego de cuatro versiones,
llega a la versión definitiva nombrada "Daiquiri Floridita"
o Daiquiri Frappe, una versión "polar" hecha
con hielo frappé y algunas gotas aromáticas de marrazquino.
Es ésta versión la que se hace famosa en todo el
mundo gracias al ganador del Premio Nóbel de Literatura
Ernest Hemingway quien era un ávido bebedor de este cóctel.
El Daiquirí que tomaba Hemingway en El Floridita estaba
compuesto por 0. 25 onzas de azúcar blanca, 0.25 onzas
de limón, 1.5 onzas de ron blanco (barcardi carta blanca),
4 onzas de hielo frappé y 5 gotas de Marrasquino, batidos
en una coctelera. Heminway solía ir a este bar en horas
de la mañana para tomarse hasta 12 cócteles de una
sentada, hasta que sospechó que era diabético, pese
al desmentido de los médicos. Más tarde, el famoso
escritor estadounidense obsesionado por no ingerir azúcar,
modificó el Daiquirí frappé, suprimiéndole
el dulce y doblando la cantidad de ron. Nació así
el "Daiquirí a lo Salvaje", que luego se llamó
"Daiquirí a lo Papa". "El 'Daiquirí
a lo Papa' se convirtió en una fuente tal de inspiración
para el Premio Nobel de Literatura, que según se cuenta
en el libro La leyenda del ron, a veces llevaba un termo para
que se lo llenaran religiosamente de su brebaje preferido.
Otra bebida muy conocida en el mundo y que también une
a los cubanos y a los estadounidenses es el llamado "Cuba
libre", una mezcla del ron de la isla Havana Club Carta Blanca
o Silver Dry con Coca Cola. A pesar de que Cuba y los Estados
Unidos, separados por apenas 156 kilómetros de distancia,
no tienen actualmente relaciones diplomáticas ni comerciales,
estos populares cócteles los mantienen unidos en la historia.
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